Una sesión de 60–90 minutos por videollamada y un informe por escrito con el mapa real de tu operación, los cuellos de botella localizados y lo que cuesta cada uno en horas y en euros. El informe es tuyo, contrates o no.
No es una reunión comercial disfrazada de consultoría. Es un documento con estructura y conclusiones, del tipo que una consultora factura entre 1.500 y 3.000 €.
Cómo fluye el trabajo en tu empresa hoy: quién hace qué, con qué herramienta, en qué orden y con qué esperas. No el del organigrama — el de verdad.
Cada punto de fricción identificado, con estimación de las horas al mes que consume y su coste en euros según tu estructura de costes.
Qué automatizar primero, ordenado por retorno estimado y complejidad de implementación. Con qué empezar y por qué, no una lista de deseos.
Incluido lo que no deberías automatizar. Si tu operación no necesita nuestro trabajo, el informe lo dirá con esas palabras.
Revisamos cada solicitud a mano. Si tu caso no encaja te lo decimos por escrito en menos de 24 h laborables y no te hacemos perder una reunión.
Recorremos tu operación de extremo a extremo. Preguntamos mucho y tomamos nota de todo. Sin desplazamientos y con la sesión documentada.
Recibes el informe en PDF y una reunión breve para repasar las conclusiones y la matriz de prioridades. A partir de ahí decides tú.
El formulario pide algo más que un email a propósito: cuanto mejor entendamos tu situación antes de la llamada, más aprovechamos los 90 minutos.
Realizamos un máximo de 4 auditorías al mes. Cada una implica análisis previo y elaboración del informe, y ese trabajo no se delega. Si el mes está completo, entras en lista para el siguiente.
Respondemos por escrito. No hacemos llamadas comerciales.
Nada. Es el punto de entrada a nuestro trabajo y asumimos su coste. A cambio pedimos que la sesión la haga quien pueda decidir: con alguien sin capacidad de decisión el ejercicio pierde sentido para ambos.
No. El informe se entrega igual y es tuyo. Puedes ejecutarlo con tu equipo interno o con otro proveedor. Si al terminar el análisis concluimos que tu operación no necesita lo que hacemos, te lo diremos por escrito.
No, trabajamos 100% en remoto. La sesión es por videollamada y todo queda documentado por escrito. Para ti significa cero desplazamientos y agenda flexible.
Nada por adelantado. Ayuda que a la sesión asista alguien que conozca la operativa del día a día además de la dirección, porque los cuellos de botella reales suelen estar donde no se miran.
Todo lo que se trate en la auditoría es confidencial. Si lo necesitas, firmamos un acuerdo de confidencialidad antes de la sesión, sin coste.
Entonces te lo diremos. Automatizar un proceso mal diseñado solo produce errores más rápido: a veces la respuesta correcta es rediseñar el proceso, cambiar una herramienta o no tocar nada. Esa conclusión también va en el informe.